Mensaje De Pascua de la AMB

“Este es mi cuerpo, que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.”

(Lucas 22:19 RVR60)

La Pascua nos invita a la Mesa de Cristo para que, a través del único Evangelio, todos reciban y compartan la alegría del perdón. La noche en que se sacrificaría el cordero pascual, Jesús se reunió con sus apóstoles para una última cena. En el aposento alto, a oscuras, estaba presente la Luz del Mundo.

Mientras se reclinaban alrededor de la mesa, Jesús rompió con toda expectativa y sentido de honor al «lavar los pies de sus discípulos, secándolos con la toalla que llevaba ceñida» (Jn. 13:5). Jesús, con las manos que habían formado las estrellas, abrazado a los leprosos y resucitado a los muertos, tocó pies callosos, extraviados e indignos.

La Pascua es la Mesa de Cristo donde se encuentra la alegría en el perdón y la transformación. ¿Eres un viajero cansado? Ven a la Mesa y encuentra descanso en Cristo, donde nuestras heridas pueden ser lavadas. Ven a la Mesa que nos envía de vuelta al mundo, no para ascender, sino para arrodillarnos y servir.

Tras demostrar que la única verdadera forma de poder es el servicio humilde a los demás, Jesús se sentó a la mesa con la sinceridad de la amistad, incluso con aquellos que sabía que le tenían mala voluntad.

Aunque había una copa en cada lugar, Jesús tomó una sola e invitó a todos a beber de ella, diciendo: «Esta es la sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para el perdón de los pecados» (Mt. 26:28). Sin reservas, Jesús no escatimó nada y derramó su sangre para que todos, en todas partes, conocieran el perdón de sus pecados.

La Pascua es la Mesa de Cristo donde el amor se abre y se derrama. ¿Te agobian el pecado y la vergüenza? Acércate a la Mesa y bebe la copa de la gracia de Cristo, y conoce el perdón pleno, misericordioso y completo. Acércate a la Mesa de la Transformación. Acércate y recibe para que los ciclos de venganza se transformen en reconciliación, y seamos enviados a nuestro mundo común no para reclamar, sino para ofrecer a nuestros prójimos la copa del perdón.

Entonces Jesús tomó el pan común, el pan de cada día, el pan para los hambrientos, lo partió, lo bendijo y lo dio diciendo: «Este es mi cuerpo, que es entregado por ustedes» (Lc.22:19). Jesús dio, y no por buenas obras. Jesús dio. Jesús tomó el pan de cada día y se lo dio a los necesitados. Jesús dio para que nuestra hambre encuentre su fin, no solo el hambre del cuerpo, sino también los anhelos más profundos del alma.

Jesús demuestra que el hambre termina cuando tomamos lo que tenemos y lo compartimos con los necesitados. ¿Hay alguien con hambre hoy? La Pascua es la Mesa de Cristo, donde la historia de la redención se convierte en una comida compartida.

Ven a la Mesa y encuentra el pan de vida que nos invita a convertirnos en pan para el mundo. Ven a la Mesa que nos llama a ir a cada niño en silenciosa desesperación, a cada madre soltera con la cocina vacía, a cada refugiado que ha sido llamado indigno, a cada familia atrapada entre bombas y violencia constante, y a dar con generosidad para que puedan comer.

La Pascua es la Mesa de Cristo donde la eternidad se hace presente. ¡Jesús ha resucitado! ¡Aleluya! «Alegrémonos y gocémonos y démosle gloria», porque «bienaventurados los que son invitados a la cena de bodas del Cordero» (Apocalipsis 19:7, 9).

Hay muchos pueblos, pero un solo Evangelio; muchas culturas, pero una sola Mesa; muchas naciones, pero una sola familia; y todos están invitados a la única Mesa de Cristo. Esta es la Mesa de Cristo donde el cielo se encuentra con la tierra, donde el perdón libera, donde un pueblo se reúne en una vida y misión compartidas, y donde la promesa futura de la eternidad se saborea incluso ahora.

Esta Pascua, en nombre de la Alianza Mundial Bautista, una familia presente en 138 países y territorios, ¿te acercarás a la Mesa de Cristo y descubrirás el poder del perdón? ¿Permitirás que Cristo te envíe desde esta Mesa al mundo como testigos transformados de la esperanza de la resurrección, como un pueblo de amor que trasciende fronteras, que sirve y alimenta para que todos experimenten la acogida y se regocijen en la alegría del Cordero?