
(Proverbios 31:28 RVR60)
Hoy celebramos a esas mujeres valientes y amorosas que Dios puso en nuestras vidas para guiarnos, cuidarnos y enseñarnos con el ejemplo. Una madre no solo da vida, también entrega tiempo, esfuerzo, lágrimas, consejos y un amor que muchas veces no conoce límites.
Ser madre es una misión llena de sacrificios silenciosos y de pequeñas acciones que dejan huellas eternas en el corazón de los hijos. A través de una madre podemos ver reflejado el amor, la paciencia y la ternura de Dios.
La Biblia nos recuerda en Proverbios 31:28: “Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba.”
Cada abrazo de una madre trae consuelo, cada oración trae esperanza y cada enseñanza construye el futuro de una familia. Por eso, hoy no solo celebramos a las madres, sino también agradecemos a Dios por sus vidas y por todo lo que representan.
Que este día sea una oportunidad para honrarlas, valorarlas y recordarles cuánto las amamos. Y para aquellas madres que atraviesan momentos difíciles, que Dios fortalezca su corazón y les recuerde que su esfuerzo nunca es en vano. ¡Feliz Día de las Madres!

Amílcar Castillo, es pastor de la Iglesia Bautista Jericó, Roosevelt, Guatemala, es graduado en Teología y es el director Académico del Seminario Teológico Bautista de Guatemala.














