Cuando Un Comentario Me Afecta

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.”

(Colosenses 4:6)

La libre expresión es válida, siempre y cuando se ejerza con respeto.

Cuando un comentario —verbal o escrito— nos afecta, es necesario detenernos y preguntarnos:

  • ¿Por qué me afecta?
  • ¿Me ofendió?
  • ¿Atentó contra mi persona?
  • ¿No me gustó lo que dijeron de mí?

 

Antes de responder con enojo, debo hacerme estas preguntas. Si en ese comentario hay algo de verdad, ¿por qué habría de molestarme? Reconocer nuestros errores añade valor a nuestra madurez. Ahora bien, si los comentarios van en contra de nuestros principios, tenemos el derecho de responder, pero siempre con respeto y responsabilidad.
Contexto para mis vecinos (luqueños):

1. Uso de calles:
Cuando se cierran calles por cualquier razón, debe existir un permiso municipal. Contar con una copia firmada por las autoridades nos respalda, siempre que cumplamos con las recomendaciones y los horarios establecidos.

2. Crecimiento del pueblo:
Nuestro pueblo está en constante crecimiento. Las calles ya no son suficientes para la libre locomoción, por lo que la coordinación entre los vecinos y la municipalidad es clave para responder a estas necesidades.

3. Infraestructura antigua:
Muchas casas e iglesias fueron diseñadas en una época en la que no se proyectaba el crecimiento actual, ni se consideraban necesarios los parqueos. Hoy vemos la urgencia de adaptar nuestras propiedades o buscar soluciones alternativas.

4. Acuerdos con autoridades municipales:
En una reunión entre autoridades municipales y pastores de iglesias evangélicas, celebrada en diciembre pasado, se acordó lo siguiente:

* A) Las iglesias deben evitar el uso del frente para parqueo de lunes a sábado.
Los domingos, podrán utilizar ese espacio únicamente durante el horario de culto, bajo la organización de un servidor identificado (con chaleco) y exclusivamente para motocicletas.

* B) La municipalidad se comprometió a implementar pasos de cebra frente a templos y centros educativos. Como transportistas y ciudadanos, debemos respetar estas señalizaciones para prevenir accidentes.

5. Contaminación auditiva:
Este es un problema que afecta a todos los sectores. La falta de conciencia puede generar molestia entre vecinos. Aquí estamos incluidos todos: iglesias, grupos culturales, grupos de convites, organizadores de ferias, discotecas, cantinas, cofradías, transportistas y comercios.
En muchas actividades se utilizan altos volúmenes de música, bocinas, fuegos pirotécnicos, conciertos, entre otros. En cualquier momento podemos incomodar a alguien.
La solución: ser moderados y respetar los horarios de descanso.

6. A los hermanos en la fe:
Nadie tiene derecho a decirles cómo administrar sus actividades, recursos o proyectos. Si realizan ventas o no, es una decisión propia. Sin embargo, es recomendable hacerlo en espacios adecuados para evitar inconvenientes.

Reflexión final
Apreciado vecino: en algún momento todos podemos vernos involucrados en una u otra actividad. Quizá pensemos que cierta organización no está actuando correctamente o está faltando al respeto.

En esos momentos, recordemos que nosotros también podemos equivocarnos.

Ante todo, que la paz del Señor prevalezca en nuestras vidas y en nuestro pueblo.