Ahorrando para El Futuro

“Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?”

(Lucas 12:22-24)

El padre del hijo de la vecina de una hermana de la iglesia falleció, era un ateo, profesional de la ciencia médica. Durante toda su vida acumuló mucha fortuna material. Igual que todos los seres humanos vino al mundo desnudo y se fue del mundo con la ropa que le pusieron, no se llevó nada de sus riquezas acumuladas. Su único hijo se ocupó en vender todo lo que su papá tenía y que valoró como su tesoro. Este hombre nunca quiso nada con Dios, vivió para acumular riquezas y nada de su riqueza se llevó. El heredero de sus riquezas de inmediato se deshizo de todo vendiéndolo a cualquier precio.

Tristemente muchas personas mueren sin conocer a Jesús como Señor y Salvador de sus almas, porque nunca tuvieron tiempo para oír la voz de Dios por caer en la tentación de la codicia. En Lucas 12: 13-34 un hombre busca la ayuda de Jesús para que sirva de mediador y pueda resolverse el conflicto entre hermanos por una propiedad. Jesús aprovecha la oportunidad no para resolver el conflicto entre hermanos por la propiedad sino para enseñar sobre la necedad de la codicia y sobre el beneficio de ahorrar para el futuro.

1. Para Jesús el acumular riqueza en este mundo es una necedad.

Jesús en su enseñanza usa el ejemplo de las grandes ganancias que produjo la riqueza de un hombre. Este hombre rico dijo: “y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.” (Lc. 12: 19), este hombre no habla con Dios, él hablaba consigo mismo, sus decisiones son egocéntricas, no hay otro mayor ni mejor que él. En el versículo 20 Jesús pone de manifiesto que nadie es dueño de su propia vida, Dios es el dador y poseedor de la vida y llegará el momento cuando todo lo que atesoró lo perderá en el mismo momento de su muerte. Si preguntamos a Jesús: ¿Señor estas diciendo que este hombre rico no tenía nada atesorado en el cielo? En el versículo 21 Jesús responde: “Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” No es nada sabio acumular riquezas terrenales y no pensar en ahorrar en su futuro eterno.

2. Cómo ahorrar en el cielo y ser rico para con Dios.

En Lucas 12: 32-34 Jesús enseña cómo ahorrar para el futuro, no en la tierra sino en el cielo. Sus enseñanzas son para sus verdaderos discípulos y no para la multitud que lo sigue. Jesús enseña que lo que se atesora en la tierra es pasajero y lo que se atesora en el cielo es eterno. Jesús exhorta a sus discípulos a confiar y depender en Dios Padre y no en las riquezas. Jesús a sus discípulos sigue enseñando que el que confía y sirve a Dios no se dedica a acumular riquezas o posesiones en este mundo, hace todo lo contrario, vende lo que posee y lo reparte. Jesús enseñó que nuestro corazón debe estar en Dios y no en los bienes materiales diciendo:

“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye.  Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Lucas 12:32-34.

2.1 En los versículos 32 al 34 lo primero que nuestro Señor Jesucristo pide es no tener miedo.
¿A quién le dice que no teman? a sus discípulos. Jesús revela tres grandes y poderosas razones para que ninguno de sus discípulos tenga miedo. La primera razón es que Jesús es el pastor y llama a sus discípulos “manada pequeña”. La segunda razón es que todo discípulo de Jesús es Hijo de Dios. La orden de Jesús es no tenga miedo y después dice: “porque a vuestro Padre”. Que gran privilegio el tener a Dios como Padre. Juan 1:12 lo reafirma diciendo: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”. La tercera razón del por qué no temer es que a Dios Padre “le ha placido daros el reino”. Nuestro Dios es Rey y su plan es que sus hijos y sus hijas vivan en su reino celestial y eterno. En Filipense 3:20 el apóstol Pablo dice: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, …” (Fil. 3:20). Estas tres razones es la base para que todo discípulo de Jesús deba pensar en su futuro eterno y ahorrar en el cielo.

2.2 En Lucas 12:33 Jesús enseña que lo acumulado aquí en la tierra es mejor venderlo.
Jesús enseña que se debe ser generoso, dadivoso para con los necesitados. Se debe ser realista, si usted no vende lo que posee otro lo venderá y gozará el dinero de su venta. Jesús les dice a sus discípulos «Vended lo que tenéis». Aquí no se dice cuánto de lo que se posee se debe vender. Otros pasajes como el del joven rico en Lucas 18:22 pone de manifiesto lo que Jesús le dijo: «Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme». El desafío para el joven es “Vender todo”, esto no es nada fácil. Jesús dijo que a los ricos le resulta difícil entrar al reino de los cielos (Lc. 18:24). Esto provocó la reacción de uno de sus discípulos diciendo: “Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido.” (Lc. 18:28). Los discípulos lo habían dejado todo.

2.3 Otros ejemplos de ahorrar en el cielo.
en Lucas 19 se narra la conversión de un cobrador de impuesto, Zaqueo. Los cobradores de impuestos eran avaros y extorsionadores. Zaqueo uno de ellos al conocer a Jesús, dijo: «He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado» (Lc. 19:18). Zaqueo no dio todo si no la mitad de sus bienes. En Hechos 4:37 dice: «Bernabé vendió una heredad que tenía y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles». Bernabé vendió al menos una heredad, no sabemos si tenía más. El apóstol Pablo dijo: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.” (Fil. 3:7). El apóstol Pablo se decidió por Cristo y se despojó de todo aquello que le impedía servir a Dios. Todos ellos, menos el rico, obedecieron y siguieron a Jesús.

El desafío no es nada fácil porque el mundo enseña que tener muchas riquezas te hace valer más, y por lo tanto se debe ganar y ganar, el dar lo que se posee es de tonto. Hay muchas personas que creen que sin dinero no son nada, su confianza, su corazón o vida están en sus riquezas y no en Dios. Creer que dar sus riquezas a otros es atesorar para el futuro eterno es muy difícil porque para ellos es una locura. Pero Jesús dice: “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Lc. 12:34). “Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro o querrá mucho a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a la vez a Dios y a las riquezas.” (Mt. 6:24).

3. Aquí en la tierra no te afanes ni te preocupes

En Lucas 12: 22 -31 Jesús enseña y exhorta a sus discípulos a “no afanarse” y a “no preocuparse” por la comida, bebida y el vestir. Diciendo en los Vrs. 22-23 “Dijo luego a sus discípulos: Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.

Jesús presenta dos grandes razones el del por qué no afanarse ni preocuparse: La primera es que las personas que no son hijos de Dios son los que se afanan y se llenan de ansiedad por las cosas materiales de este mundo. La segunda razón es que a los hijos e hijas de Dios mientras estén aquí en la tierra no les hará falta comida, bebida y vestido porque Dios el Padre les proveerá. Jesús, Él dueño de toda la creación revela que Dios sabe lo que necesitamos y usa como ejemplo de como Dios alimenta a las aves y da vestido a las flores y exhorta a su audiencia a creer en Dios (tener fe), a buscar y depender del Señor en su diario vivir porque somos más valioso que las aves y las flores.

Así que, la obediencia nos ayuda a desprendernos de la codicia de seguir haciendo riquezas en este mundo y ahorrar en el cielo. Vender o desprenderse de todo aquello que impide seguir a Jesús define que valoramos más lo eterno por lo pasajero, valoramos más a Jesús que a los bienes materiales. Las personas sin Cristo tienen su corazón en lo terrenal y lo pasajero pero los discípulos de Jesús creen a Dios y obedecen siendo dadivosos y no codiciosos, ahorrando en el cielo dando a la obra misionera para llegar a muchos que necesitan conocer a Jesús y sus enseñanzas como este estudio sobre cómo ahorrar para el futuro.

Por:
José Sandino López

José Sandino López, nicaragüense, pastor de la Iglesia Bautista Jehová Jireh de Col. El Naranjito, zona 6, Mixco. Graduado de SETECA, líder en varios ministerios Bautistas de Guatemala y apasionado de la Plantación de Iglesias.

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