
(Hch.2:42; Ro.12:5; 2.Co.11:28; Hch.20:28; Ef.5:8, 25.)
Bien aparezco con membresía,
tras regeneración que obró el Hijo;
compromiso promisorio demandaría,
el esposo a su amada, le dijo.
Al existir la firme convicción
que nos indujo el Espíritu Santo,
de recibir a Cristo, como Salvador,
y en virtud de esta fe, hecha profesión,
bautizados en nombre del sacrosanto
Trino Dios, hacemos Pacto de honor.
En presencia de Dios, de los seres del cielo,
y de esta congregación: unos con otros,
de forma solemne y gozosa, con anhelo,
como cuerpo que somos en Cristo, nosotros.
Prometemos: auxiliados por el Consolador,
andar juntos en amor cristiano,
procurar el adelanto de esta iglesia,
el conocimiento, la santidad, el fervor.
Sostener el culto, la doctrina, de la mano,
del servicio a los pobres, sin amnesia.
Prometemos: el cultivo sacro del hogar,
la educación cristiana de los niños,
la salvación de la humanidad.
El testimonio ante el mundo guardar,
practicar la justicia sin favor de cariños,
ser irreprochable a deberes de fidelidad.
Prometemos: evitar la chismografía,
la difamación y el excesivo enojo,
no vender, ni usar bebidas que intoxican,
engrandecer por la correcta vía
el reino de nuestro Salvador ante todo ojo,
con celo, anuncio y enseñanza expectantes.
Además, prometemos: cuidarnos uno y todos
en amor fraternal y con toda intercesión,
ayudarnos en los infortunios y enfermedades,
accionar la simpatía cristiana sin acomodos,
tardos en ofensa, prestos en reconciliación,
abundando en sus preceptos sin nimiedades.
Por fin, prometemos: al cambiar de residencia,
unirnos a otra iglesia, presto como sea posible,
donde el espíritu de este pacto, sea evidencia,
y la base en la palabra de Dios, sea tangible.

El Arq. Edgar Armando Díaz, es miembro de la Iglesia Bautista Bethania, San Pedro, zona 5, Guatemala; Es el director de esta revista y ha escrito cantidad de artículos y poemas de carácter bíblico.














