El Advenimiento: Un Tiempo para Redescubrir la Esperanza y el Propósito Divino

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas

(Lucas 2:10-12)

La Navidad es una época especial que, año tras año, logra despertar en nosotros una mezcla de nostalgia, alegría y reflexión. Más allá de los cascabeles, las luces brillantes y las melodías festivas, esta temporada lleva consigo un mensaje profundo y transformador. Como Max Lucado expresa en su libro A Causa de Belén , la Navidad no solo es un tiempo de celebración, sino un recordatorio del amor eterno de Dios y su cercanía con nosotros.

El Verdadero Significado de la Navidad

Para muchas personas, la Navidad puede parecer una época agitada: tiendas llenas, vuelos abarrotados y agendas que no dejan espacio para la calma. Sin embargo, en medio de esta actividad frenética, la figura de un humilde bebé en un pesebre nos invita a detenernos y reflexionar. Este niño, Jesús, no solo vino al mundo para ser una historia bonita, sino para ser el Salvador que cambiaría nuestras vidas para siempre.

Como le decía su padre a Lucado: “La Navidad se trata de Cristo”. Y esa afirmación, tan sencilla y profunda, nos lleva al corazón del mensaje navideño. La Navidad nos recuerda que Dios no es un ser distante. Es Emanuel, Dios con nosotros. Él no solo creó el universo, sino que eligió caminar entre nosotros, entender nuestras luchas y ofrecer esperanza en medio de nuestras incertidumbres.

El Salvador Cercano y Comprensivo

Belén nos muestra a un Dios que entiende lo que vivimos. Él sabe lo que significa enfrentar desafíos, presiones y miedos. Jesús, al encarnarse, experimentó las mismas emociones humanas que tú y yo enfrentamos. Por eso, cuando hablamos con Él sobre nuestras preocupaciones, Él nos comprende plenamente.

Lucado lo expresa con claridad: “A causa de Belén, tengo un amigo en el cielo. A causa de Belén, tengo un Salvador en el cielo”. Este Salvador no solo nos ofrece consuelo, sino que transforma nuestras vidas. La Navidad marca el inicio de una historia que culmina en la cruz y en la tumba vacía. Gracias a esa historia, tenemos la certeza de un amor incondicional y una gracia infinita.

La Promesa de lo Mejor por Venir

La Navidad no solo mira al pasado con gratitud, sino al futuro con esperanza. El pesebre es una promesa de que lo mejor está por venir. En palabras de Lucado, Belén nos invita a creer en un “acto 2”, donde los cielos se abrirán y Jesús regresará para hacer nuevas todas las cosas.

Mientras tanto, enfrentamos nuestras propias complicaciones: empleos difíciles, enfermedades, relaciones rotas. Pero incluso en medio de estas luchas, la Navidad nos recuerda que Dios está obrando para nuestro bien. Así como el nacimiento de Cristo fue el resultado de circunstancias aparentemente complicadas, nuestras propias pruebas pueden ser usadas por Dios para traer esperanza y propósito.

Un Mensaje para Todos los Tiempos

En un mundo lleno de ansiedad y temor, la Navidad nos recuerda que no estamos solos. La promesa de Emanuel, Dios con nosotros, sigue vigente. Su presencia transforma nuestros días más oscuros en oportunidades para experimentar Su paz y Su amor.

La invitación de la Navidad es clara: detenernos, reflexionar y recibir el mensaje de Belén. Podemos abrir nuestras Biblias en Lucas 2 y redescubrir la maravillosa historia del nacimiento de Jesús. En ella encontraremos esperanza, paz y la certeza de que, con Dios, lo mejor siempre está por venir.

Fuente: Tomado y adaptado de la sección «ME ENCANTA LA NAVIDAD» del  Libro: A causa de Belén de Max Lucado